lunes, 15 de marzo de 2010

La Portada Románica de Platerías




La catedral románica de Santiago de Compostela
comienza a construirse en la segunda mitad del siglo XI (1075) cuando el obispo Diego Peláez con el apoyo de Alfonso VI encarga a los maestros Bernardo el Viejo y a Roberto el inicio de las obras del actual edificio. En el año 1088 se paralizan las obras como consecuencia de desacuerdos entre el monarca y el obispo compostelano. No será hasta inicios de la nueva centuria cuando se reactive la construcción del templo
. Ahora será el obispo Gelmírez quien dirigirá el proyecto que encargará a nuevos maestros: el maestro Esteban y el maestro Bernardo el Joven.

El incendio acontecido en el año 1117, provocado por las revueltas en contra de la reina doña Urraca y Germírez supone un fuerte retroceso en el ritmo de la construcción. Sin embargo, a mediados de la centuria la catedral está casi terminada: están rematadas la girola, o crucero, las bóvedas y los pórticos do Paraíso e de Platerías. Tras la muerte de Gelmírez las obras se paralizan y no van a reanudarse hasta la segunda mitad del siglo XII, cando se acepta a solución que aporta el maestro Mateo para salvar el gran desnivel del lado Oeste (construir una falsa cripta sobre la que levanta a fachada occidental con el Pórtico da Gloria).

La portada de Platerías es el único pórtico románico, exterior, que se conserva de la catedral de Santiago de Compostela. Sus puertas dan acceso a la nave central del transepto desde la fachada sur de la catedral.

Estructuralmente el conjunto se organiza en dos puertas con sus arquivoltas de medio punto abocinadas, tímpanos, jambas de columnas adosadas a un piar y machón central. El contenido iconográfico presenta un evidente desorden derivado de los destrozos causados por el incendio del año 1117 y los añadidos de relieves procedentes de la desaparecida fachada norte o Francígena.





De derecha a izquierda la lectura que se nos planta es la siguiente:

TÍMPANO DE LA DERECHA: en la parte superior la Epifanía (Virgen con el Niño y los Magos) y en la parte inferior la Pasión y Muerte. Cristo nace como Dios y sufre y muere como hombre.

TÍMPANO DE LA IZQUIERDA: Cristo es sometido a las tentaciones de los demonios y como nuevo Adán las supera.

En la confluencia de las dos arcadas, sobre ellas y en el friso se distribuye un gran número de relieves. En la confluencia encontramos a Cristo, los endemoniados, Abraham saliendo del sarcófago y ángeles trompeteros. En el friso se amontona como en un rompecabezas el Pantocrátor, en posición central, acompañado de Santiago, San Juan, seres fantásticos procedentes de los bestiarios medievales, cipreses y signos del Zodíaco.

También en el friso se dispone la expulsión de Adán y Eva –procedentes de la Puerta del Paraíso- que se completan con las relieves de la creación ubicados en los contrafuertes. A la primitiva portada norte pertenecería la excepcional imagen del rey David tocando la cítara que se ubica actualmente en el contrafuerte occidental.



Con respecto a los maestros debemos decir que los relieves que habitan esta portada son
fruto de varias manos diferentes, entre las que se deben destacar:

-El maestro de la Traición, a cuya autoría se atribuyen los relieves de la Pasión de Cristo, los ángeles trompeteros y los Reyes Magos.
-El maestro Esteban, quien realizó las imágenes de mayor calidad (esculturas de la Creación, Expulsión, David, etc...). Sus figuras poseen ojos saltones, pómulos hinchados y labios gruesos-