miércoles, 30 de septiembre de 2009

Los Juglares Románicos




Los Juglares Románicos

La imagen de los juglares en los programas figurativos románicos es una constante iconográfica dentro de los repertorios marginales. La ubicación de los juglares en los márgenes de los templos no es fortuita, ya que con su presencia en el exterior de la cabecera o en los aleros de las naves se desterraban de la vida comunitaria las diversiones mundanas, dejando constancia del papel asignado a la música en un momento en que la Iglesia la juzga una actividad rigurosamente pecaminosa.

En el Bestiario de Gervaise podemos leer la siguiente advertencia: “Quienes aman a los saltimbanquis, a las bailarinas y a los juglares, están siguiendo -no es ninguna fábula- la procesión del demonio. El demonio los descarría, y así va engañándolos. Los envía al fondo del infierno, pues sabe muy bien apoderarse de su presa”. El autor de este bestiario se hace eco de una opinión muy extendida que se puede rastrear desde comienzos del románico y en plena euforia de la cultura monacal.

La condena tajante de la Iglesia hacia esta actividad lúdica y profesional, que consideraba propia de ministri Satanae, queda patente tanto en documentos escritos como en ciertos iconogramas representativos del pecado en que aparecen usados de forma negativa y con frecuencia asociados a la lujuria y a la gula.

En el siglo II, Hipólito, en su comentario a Daniel, al aludir al pasaje de los tres hebreos en el horno subraya que éstos habían rechazado la voluptuosidad de la música: “vencedores del diablo, aquellos que no se habían dejado seducir por la música, ni seducir por la voluptuosidad de los instrumentos”. También Thomas Cabham en su Penitencial considera condenables a los que “habent instrumenta musica ad delectandum homines... frecuentant publicas potationes et lascivas congregationes et cantant ibi diversas cantinelas ut moveat homines ad lasciviam”. La Iglesia se mostrará inflexible en lo que atañe a músicos y juglares, porque induce a los hombres a la lascivia; para ellos no hay esperanza a no ser que abandonen sus oficios.

Bibliografía:

Di Giovanni, M., "Iconografia del giocolere negli edifici religiosi in Francia e in Italia nel XII secolo", Atti del Seminario di Studi diretto da Piero Sanpaolesi, Milán, 1975, pp. 164-180;

Menéndez Pidal, R., Poesía juglaresca y juglares, Madrid, 1975;

Casagrande, C. y Vecchio, S., "Clers et jongleurs dans la société médiévale XIIe et XIIIe siécles", Annales, XXXIV, 1979, pp. 913-928;

Marchesin, I., “Les jongleurs dans les psautiers du haut mogen âge: nouvelles hypothèses sur la symbolique de l´histrion mèdieval”, Cahiers de Civilisation Médievale, 41, 1998, pp. 127-139.

Reinhold H., Diabolus in Musica Studien zur Ikonographie der Musik des Mittelalters, Berne/ Munich, Francke, 1974, pp. 50-69;

Faral, E., Les Jongleurs au Moyen Age, París, 1910;

Gómez Gómez, A., “Consideraciones sobre la iconografía de los juglares en el arte románico”, en Fiestas, Juegos y Espectáculos en la España Medieval, Actas del VII Curso de Cultura Medieval. Aguilar de Campóo (Palencia), 18-21 de septiembre 1995. Ed. Polifemo (Madrid, 1999), pp. 237-253;

Idem, El protagonismo de los otros. La imagen de los marginados en el arte románico, Bilbao, 1997, pp. 113-130;




viernes, 19 de junio de 2009

Daniel en el Foso de los Leones

Daniel en la fosa de los leones on PhotoPeach

martes, 9 de junio de 2009

EL Ciervo como emblema de Cristo


El ciervo es uno de los animales simbólicos que fueron aceptados de manera más segura desde los primeros tiempos como imagen alegórica de Jesucristo y del cristianismo, su discípulo.

Las referencias antiguas sobre el ciervo nos presentan a este animal como particular e implacable enemigo de todas las serpientes, a las que persigue en su odio hasta bajo tierra. Las opiniones de los naturalistas y poetas antiguos -Plinio, Teofrasco, Jenofonte, Lucrecio y tantos otros- alimentaron la exégesis cristiana. Los valiosos escritos derivados del Physiologus -Bestiarios- aplaudieron este simbolismo atribuido al ciervo, y lo aceptaron unánimemente:

"El ciervo es un animal con gran sentido... de tal modo que, si encuentra una serpiente en un agujero, va y se llena de agua la boca y la derrama allá donde se encuentra escondida la serpiente, y toma entonces a la serpiente mediante el espíritu que el ciervo tiene en su boca, y la saca fuera, y la pisotea y la mata. Y así, cuando nuestro Señor Jesucristo ve al diablo habitando en la nación humana, derrama en nosotros la fuente de la sabiduría..."

Por otro lado, las primeras palabras del Salmo XLII impusieron al antiguo simbolismo cristiano la imagen del ciervo como emblema del alma fiel que aspira a Dios: "Así como el ciervo sediento desea las fuentes de agua, así suspira mi alma por ti, oh Dios mío. ¡Mi alma tiene sed del Dios vivo!


jueves, 30 de abril de 2009

martes, 17 de marzo de 2009

"El Unicornio"

En la Edad Media se creía en la existencia de este animal, de cuerpo similar al de la cabra y un elegante cuerno en medio de la cabeza. Las leyendas medievales sobre este ser fantástico se inspiraron en el Physiologus, primer bestiario del que se tiene noticia y que data del siglo II o III d.C. En este texto se dice que el unicornio es pequeño y tímido, pero muy fuerte, tanto, que para capturarlo los cazadores deben valerse de una estrategia: ponen en su camino a una doncella virgen, sobre cuyo regazo el animal apoya su cabeza y duerme. El Physiologo interpreta al unicornio como la imagen de Cristo encarnado en el seno de la Virgen María; su pequeñez es símbolo de la humildad de la encarnación, y en su tímidez se quiere expresar el hecho de que ni el poder ni la riqueza son capaces de conquistarlo ni de corromperlo.

jueves, 12 de marzo de 2009


Arbor Peredixion



"...es el Padre de todos, y su sombra representa al Hijo del Padre, Jesucristo, según dijo Gabriel a María: no temas, María, pues el Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. El fruto de la sabiduría celestial, y las palomas simbolizan al Espíritu Santo. Ten cuidado, pues, no sea que habiendo recibido el Espíritu Santo, quedes luego extrañado de la divinidad, alejado del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y el dragón te vea y te mate. el dragón no puede aproximarse al árbol, ni a su sombra, ni a su fruto: si tú posees, pues, el Espítitu Santo, el dragón no podrá acercarse a ti. Bien se ha hablado, pues, acerca del árbol, su fruto y su sombra" Physiologus

miércoles, 11 de marzo de 2009

La Canción de la Sirena


"Cuando quiere divertirse, canta en voz alta y clara; si ye el marinero que navega por la mar, olvida su nave y uerme al instante. Recordadlo: ésta es la significación sirenas son las riquezas del mundo; la mar representa mundo; la nave, las gentes que hay en él; el alma es el marinero, y la nave, el cuerpo que debe navegar. Sabed que muchas veces las riquezas del mundo hacen pecar al alma y al cuerpo, es decir, a la nave y al marinero; hacen a el alma se duerma en el pecado, y además perezca."

PT, vv. 1361‑1414

"Salva me de ore leonis"


El episodio de Daniel en el Foso de los Leones es uno de los temas más representados en el arte occidental desde la época paleocristiana, y muy especialmente en el mundo de la imaginería románica. La iconografía de la condena del Profeta se inspira desde sus inicios en dos tradiciones textuales (Dan. 6, 13-ss) y (Dan. 14, 27-ss). Ambas tendrán una gran acogida en los ciclos figurativos occidentales de la época llegando a configurar composiciones realmente excepcionales